Carlos José Castro Galante
Carlos.
Todos los logros

2024

Certificación & ITBA

2024 fue el año en que más cosas pasaron en menos tiempo. Tres procesos grandes, casi superpuestos, cada uno con su propio peso. También fue el año en que me propuse construir proyectos nuevos y trabajar en la v2 de mi portfolio, una versión que cumplió su ciclo pero a la que le tengo mucho cariño.

El bootcamp y el AI-102.

En abril me inscribí en un bootcamp intensivo de Código Facilito enfocado en el AI-102, una certificación nueva en ese momento. El programa tenía solo 500 plazas para toda Latinoamérica. Que me dieran una de esas plazas ya fue un logro en sí mismo.

Fueron semanas bastante intensas. Clases de dos horas, mucho contenido, tutores y profesores expertos. Una oportunidad real para ganar terreno en el mundo de Cloud e IA. Quienes completaban el bootcamp exitosamente recibían un voucher gratuito de Microsoft para rendir el AI-102, y eso abría además la puerta al Innovation Challenge Hackathon de Microsoft, al que solo podías acceder si tenías esa certificación junto con otras applied skills.

Había que rendir antes del 25 de mayo para poder participar del hackathon. Lo programé para el 24.

Eso me dejaba poco más de un mes de preparación para un examen que muchos recomiendan estudiar entre dos y tres meses. El AI-102 tiene casos de estudio, preguntas trampa y escenarios de análisis que no aparecen en ningún otro lugar. Tenía miedo de no llegar. Estudié durante semanas, repasé servicios de Azure que nunca había tocado en profundidad y el día del examen igual hubo preguntas que me hicieron dudar. Luego de dos horas en línea, lo aprobé. Ver la pantalla de aprobación y después el certificado reflejado en mi perfil de Microsoft fue un momento que me quedó.

El hackathon de Microsoft.

El Innovation Challenge fue la primera vez que trabajé en un entorno que se parecía de verdad a algo profesional con presión real. No quería ganar necesariamente. Quería demostrarme que podía funcionar ahí, tomar decisiones técnicas rápidas, trabajar con un equipo bajo tiempo y entregar algo que tuviera sentido. No gané, pero la experiencia fue completa y divertida. Ver equipos de distintas partes del mundo participar, y estar ahí con una invitación exclusiva de Microsoft, no es algo que pase todos los días. Salí con más confianza de la que entré.

El ITBA.

Seleccionado entre los 60 cupos nacionales de una de las universidades más importantes de Latinoamérica. Intenso, pero lo mejor del año.

El proceso de selección ya fue exigente. Quedar entre 60 personas a nivel nacional para una certificación Full Stack en el ITBA no pasa sin preparación. Lo que vino después fue más pesado todavía: ocho sprints bajo Scrum, decisiones de arquitectura reales, clases intensas, actividades y una entrevista técnica casi al final de la cursada. DuckBank fue el proyecto final. No fue perfecto pero fue honesto, y aprendí más en esos meses que en mucho tiempo antes. Conceptos que sabía, técnicas que no, y la sensación de que ese tipo de entornos te cambia la forma de ver el desarrollo.

Terminé el año con más de 30 badges acumuladas y con la certeza de que 2024 me había exigido de una forma que los años anteriores no habían podido. Fue un año completo, de avances y conocimiento nuevo.

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